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María llena de gracia es una película realista que relata una historia verosímil, algo que les podría haber ocurrido a muchos jóvenes colombianos y/o venezolanos que se encuentran en una situación parecida a la de María.
Jóvenes que viven en un pueblito rural donde las oportunidades de integrarse al mercado laboral, sobretodo para las mujeres, son muy reducidas, y donde aún teniendo trabajo las posibilidades de vivir en forma independiente para ellos no existen.
Lo vemos en la película cuando María le cuenta a Juan que está embarazada y este le ofrece casarse con ella y llevarla a vivir a su casa y ella le responde: “pero si en su casa ya viven diez personas” y como hemos visto en la casa de María ya viven juntas cuatro generaciones: la abuela, la madre, las nietas, el hijo de una de las nietas. La ausencia masculina es algo que resalta y representa un rasgo sociocultural de países como los latinoamericanos donde los padres abandonan a las mujeres después de dejarlas embarazadas. La misma hermana de María, madre soltera no tiene trabajo y exige dinero constantemente a su hermana.
Trabaja de sol a sol en un inmenso cultivo de rosas, un trabajo monótono, pero que le permite salir adelante. Pero pese a su corta edad, ella es brillante y valiente, y no acepta el mundo tal y como está hecho, sea en casa o en el trabajo.
Precisamente un día tiene problemas con su jefe, y decide dejar el trabajo, aunque tiene otras preocupaciones: está embarazada. Y pese a que su novio Juan le ofrece casarse con ella porque se siente obligado, para ella no es razón suficiente. Así que decide marcharse a la capital en busca de oportunidades.
En su camino se encuentra a Franklin, Jhon Alex Toro, un joven atrevido y seguro de sí mismo, a quien María conoció en una fiesta en la plaza del pueblo. Él sabe cómo ganarse a una mujer y logra interesar a María en la posibilidad de un buen trabajo que implica viajar, algo que María nunca ha hecho en su vida.
Cuando Franklin menciona la palabra "mula", María sabe inmediatamente de lo que está hablando: se trata de tragarse docenas de pepas de látex, del tamaño de un dedo y repletos de heroína para ser transportadas a los Estados Unidos.
Ella desconfía de la oferta de Franklin, pero él le asegura que si la mayoría son pillados, es porque no son inteligentes, y ella sí lo es. Pero la cantidad de dinero es muy grande -15.000 dólares- como para negarse, decide aceptar. Ahí empieza la odisea de María, una joven en busca de una nueva vida.
Ciertamente, el mensaje de María llena eres de Gracia debería llegar a los gobiernos de Estados Unidos y Colombia. Al hacerle este comentario al director del filme, Joshua Marston, éste respondió que "hasta la esposa del presidente Uribe, no sólo ha visto la película, sino que ha convocado dos presentaciones a la presidencia. Y ahora el embajador colombiano en Washington quiere hacer una presentación con el director de la Oficina Nacional de Control de Drogas".
El director del filme es el debutante Joshua Marston y la protagonista, sobre cuya acertada interpretación descansa gran parte de la fuerza de la película, es la joven Catalina Sandino Moreno.
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martes, 1 de junio de 2010
La realidad y crudeza en el Cine Latinoamericano: María, llena eres de gracia
María llena de gracia es una película realista que relata una historia verosímil, algo que les podría haber ocurrido a muchos jóvenes colombianos y/o venezolanos que se encuentran en una situación parecida a la de María.
Jóvenes que viven en un pueblito rural donde las oportunidades de integrarse al mercado laboral, sobretodo para las mujeres, son muy reducidas, y donde aún teniendo trabajo las posibilidades de vivir en forma independiente para ellos no existen.
Lo vemos en la película cuando María le cuenta a Juan que está embarazada y este le ofrece casarse con ella y llevarla a vivir a su casa y ella le responde: “pero si en su casa ya viven diez personas” y como hemos visto en la casa de María ya viven juntas cuatro generaciones: la abuela, la madre, las nietas, el hijo de una de las nietas. La ausencia masculina es algo que resalta y representa un rasgo sociocultural de países como los latinoamericanos donde los padres abandonan a las mujeres después de dejarlas embarazadas. La misma hermana de María, madre soltera no tiene trabajo y exige dinero constantemente a su hermana.
Trabaja de sol a sol en un inmenso cultivo de rosas, un trabajo monótono, pero que le permite salir adelante. Pero pese a su corta edad, ella es brillante y valiente, y no acepta el mundo tal y como está hecho, sea en casa o en el trabajo.
Precisamente un día tiene problemas con su jefe, y decide dejar el trabajo, aunque tiene otras preocupaciones: está embarazada. Y pese a que su novio Juan le ofrece casarse con ella porque se siente obligado, para ella no es razón suficiente. Así que decide marcharse a la capital en busca de oportunidades.
En su camino se encuentra a Franklin, Jhon Alex Toro, un joven atrevido y seguro de sí mismo, a quien María conoció en una fiesta en la plaza del pueblo. Él sabe cómo ganarse a una mujer y logra interesar a María en la posibilidad de un buen trabajo que implica viajar, algo que María nunca ha hecho en su vida.
Cuando Franklin menciona la palabra "mula", María sabe inmediatamente de lo que está hablando: se trata de tragarse docenas de pepas de látex, del tamaño de un dedo y repletos de heroína para ser transportadas a los Estados Unidos.
Ella desconfía de la oferta de Franklin, pero él le asegura que si la mayoría son pillados, es porque no son inteligentes, y ella sí lo es. Pero la cantidad de dinero es muy grande -15.000 dólares- como para negarse, decide aceptar. Ahí empieza la odisea de María, una joven en busca de una nueva vida.
Ciertamente, el mensaje de María llena eres de Gracia debería llegar a los gobiernos de Estados Unidos y Colombia. Al hacerle este comentario al director del filme, Joshua Marston, éste respondió que "hasta la esposa del presidente Uribe, no sólo ha visto la película, sino que ha convocado dos presentaciones a la presidencia. Y ahora el embajador colombiano en Washington quiere hacer una presentación con el director de la Oficina Nacional de Control de Drogas".
El director del filme es el debutante Joshua Marston y la protagonista, sobre cuya acertada interpretación descansa gran parte de la fuerza de la película, es la joven Catalina Sandino Moreno.



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